CADA PAJA ES UN ABORTO


 

solo exhibition, 2014, el palomar, barcelona
serie de 24 collages, instalación de 315 panes, collage
producción: lucía egaña rojas / equipo palomar
durante la exposición: taller de deformación facial escogida y bullying conciente en colaboración con dani d’emilia y yosjuan piña
clausura 28 de dicembre: ritual benedictino de alimento a palomas
colaboradorxs: rafa marcos, mario páez, silvia resorte, jesús arpal, joyce janette, blanca lo, martín rico, ezzzequiel, mirnx, novia sirena, ainoha, y a lxs anónimxs

El Palomar presenta Cada paja es un aborto, la primera exposición individual de Lucía Egaña Rojas en Barcelona. Cada paja es un aborto problematiza la estigmatización del sexo no reproductivo e indaga en las posibilidades de agenciamiento de lo monstruoso, lo deforme y lo incorrecto. La exposición se construye a partir de diversos materiales, producidos en diferentes momentos y con distintas narrativas que convergen en el mismo espacio: los 20 metros cuadrados del Palomar.

“Cada paja es un aborto” se toma de la jerga cristiana de ultraderecha. La paja, acto sexual no reproductivo y predecible reacción refleja ante la pornografía mainstream, de alguna forma extraña adquiere las connotaciones pecaminosas del aborto porque una sustancia susceptible de convertirse en embrión, *“se pierde”*.

Forman parte de esta muestra 24 collages de pequeño formato que fueron realizados a partir de fragmentos de fotos de DNI encontrados frente a una guardería que ya no existe. Los trozos fueron recompuestos conformando fisonomías aberrantes y al mismo tiempo ridículas. Estos rostros fueron molidos utilizando el criterio adulto de proteger la imagen del niño, prohibiendo su tráfico al margen del contexto regulador de la guardería, y de paso destruyendo su representación fotográfica. La agencia de sus rostros sólo podía operar bajo los parámetros de la burocracia educativa, en un tránsito hacia el desarrollo de una potencial humanidad. Siempre supervisada promesa de futuro.

Los niños siguen enunciando una de las mayores zonas de vulnerabilidad. Aún no son personas, pero llegarán a serlo, y por eso su imagen debe ser protegida ante la amenaza de la mirada desregulada de la calle. De momento sus representaciones no tienen siquiera derecho a ser traficadas en la basura, por los circuitos y derivas de lo inútil.

Otro ejercicio en collage de mediano formato opera reuniendo genitales usurpados por el ojo de la institución médica e imágenes de la revista Private. Estos dos espacios enunciativos del cuerpo mecanizado/privatizado, producen un cortocircuito avalado por esa estética que comparte un género coherente y normado.

La exposición se completa con una pequeña instalación de pan fabricado con fluidos sexuales recopilados por Lucía Egaña. El pan, grado cero de lo alimenticio junto al agua, material simbólico desde múltiples perspectivas, se convierte en un objeto dotado de fuerza masturbatoria, incorporando en su masa el asco y la amenaza de lo tóxico. Los panes que no se coman los asistentes a la exposición, serán dados a las palomas.

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* Itziar Ziga en el libro Malditas (2014)  recuerda una pancarta contra la Ley Gallardón que dice: “las lesbianas abortamos cada vez que follamos”.

fotos: el palomar

EVERY WANK IS AN ABORTION
A exhibition of  Lucia Egaña Rojas.

El Palomar presents Every wank is an abortion, the first solo exhibition of Lucía Egaña Rojas in Barcelona. Every wank is an abortion problematizes the stigmatization of non-reproductive sex and investigates the possibilities of agency of the monstruous, the deformed and the incorrect. The exhibition is constructed using various materials, produced at different times and with different narratives that converge in the same space: the 20 square meters of the Palomar.

“Every wank is an abortion” is taken from Christian right-wing jargon. The wank, a non-reproductive sexual act and predictable reflex reaction to mainstream pornography, in a strange way acquires the sinful connotations of abortion because a substance susceptible to becoming and embrio “is lost” *.

Included in the exhibition are 24 small-scale collages made from fragments of ID photographs found in front of a nursery that no longer exists. The pieces were reassembled forming aberrant and at the same time ridiculous physiognomies. These faces were fragmented in order to adhere to the adult criteria of protecting the image of the infant, prohibiting its trafficing beyond the regulatory context of the nursery and at the same time destroying their photographic representation. The agency of their faces could only operate according to the parameters of the educational bureaucracy, in a transit towards the development of a potential humanity – always a supervised promise of the future.

Children continue enunciating one of the biggest areas of vulnerability. They are not yet – but will eventually become – people, and thus their image must be protected against the threat of the unregulated gaze of the streets. For the time being their representations do not even have the right to be trafficked in the trash, through the circuits and drifts of the useless.

Another exercise in medium format collage gathers genitals usurped by the eye of the medical institution, alongside images of the magazine Private. These two spaces of enunciation of the mechanized / privatized body produce a short circuit that is endorsed by the shared aesthetic of a coherent and regulated genre.

The exhibition is completed with a small installation of bread made with sexual fluids collected by Lucia Egaña. Bread, the bare basis of nourishment alongside water and a symbolic material from multiple perspectives, becomes an object endowed with a masturbatory force, incorporating in its dough the disgust and threat of the toxic. The bread that doesn’t get eaten by those attending the exhibition will be given to the pigeons (‘Las Palomas’).

During the exhibition period two practical/experimental workshops will be held in collaboration with Yosjuan Piña and Dani d’Emilia.

* Itziar Ziga en el libro Malditas (2014)  recuerda una pancarta contra la Ley Gallardón que dice: “las lesbianas abortamos cada vez que follamos”.

 

 

 

Taller de deformación escogida y bullying consciente


…una “ creatividad de la vergüenza” queer, que reclama aquello
que ha sido menospreciado y repudiado.
Una práctica queer sanadora podría invertir el afecto negativo o el trauma,
al abrazarlo más que rechazarlo.

Ann Cvetkovich

 

el taller se propone como un espacio recreativo y reflexivo en torno a la deformación y el insulto. se experimenta con la propia deformación a través de la intervención facial y el registro fotográfico; y se desarrollan derivas y especulaciones a partir del insulto y el propio acoso.

duración: 3-6 horas

necesidades técnicas: proyector, audio (altavoces), espejo, lugar donde poder hacer fotos de rostros (con una iluminación más o menos buena, que puede ser natural dependiendo de la hora, o una luz…).

este taller fue realizado en el palomar y en las jornadas mutantes en barcelona, en colaboración con dani d’emilia y yosjuan piña, como parte del proyecto “cada paja es un aborto”.

para ver más documentación de los resultados de estos dos talleres:
http://curriculovitae.tumblr.com/